lunes, 13 de septiembre de 2010

Neoliberalismo y Educación




Alfonso Campuzano Cardona
Vivimos el clímax del capitalismo salvaje. No existen más otras alternativas para la existencia, pues las leyes del mercado y la ganancia imponen sus fórmulas para que los hombres conquisten la felicidad. Las grandes instituciones económicas (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional) y las trasnacionales dirigen el rumbo de miles de millones de seres humanos. La globalización es la postura ideológica de moda. Es la imposición del pensamiento único: “La traducción en términos ideológicos con pretensión universal de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en particular las del capital internacional.”1
Estas entidades poderosas conquistan a través de sus aparatos ideológicos y represivos las conciencias de los hombres y les imponen un modo de vida. Lo que se construye es la uniformidad de los individuos y la homogeneidad de las sociedades de la Tierra. El pretexto es siempre el mismo, si una nación se sujeta a los principios de la globalización y el neoliberalismo consigue la gloria: el progreso, el desarrollo y el bienestar de sus ciudadanos. Sin embargo, sabemos que esto es falso. En el fondo, la verdadera intención es económica.
El neoliberalismo es la política del libre mercado y se fundamenta en el consumo, la desregulación y la privatización de todas las instituciones o entidades que produzcan riqueza. Desde esta perspectiva es necesario que los individuos se convenzan de que el hombre viene al mundo con el objetivo de producir objetos para el consumo. Globalización y neoliberalismo son las dos caras de una misma moneda. La primera transmite e introduce el pensamiento único, la idea del hombre técnico e instrumental; el segundo, se encarga de impulsar el libre mercado y sus estrategias de competencia en supuesta igualdad.
Hasta aquí se presenta una idea de la vida que parece fabulosa, pues supone que con la aplicación de las políticas neoliberales la humanidad puede conquistar los tan anhelados principios de la modernidad: igualdad, justicia y fraternidad. Pero no es así. La globalización excluye a grandes grupos sociales que no comparten sus esquemas y patrones culturales. La economía neoliberal provoca la desigualdad y la injusticia. Día a día miles de personas pierden su empleo por el gran desarrollo tecnológico que sustituye la mano de obra. La libre competencia provoca la desaparición de industrias y pequeños negocios, pues no pueden competir en igualdad de condiciones con las gigantes económicos trasnacionales. En todo el mundo se percibe el mismo fenómeno. La riqueza se concentra en unas pocas manos y los pobres cada día son más. Lo más grave es que una parcela importante de la humanidad está convencida de las bondades del sistema y atribuye la pobreza y la exclusión a otros factores.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la educación? Las escuelas, según Althusser y los teóricos de la reproducción, inculcan un conjunto de valores y creencias que pertenecen a la ideología de la clase social dominante. Es decir, las instituciones educativas funcionan como aparatos ideológicos que persuaden a los individuos de las ideas del mundo y del hombre de aquellos que tienen el control económico y político de la sociedad. Cabe señalar que la postura de la reproducción es muy simplista y mecánica, pues no comprende que en las escuelas se presenta una lucha epistemológica, académica y política entre diversas propuestas pedagógicas. Sin embargo, dicha teoría permite explicar porqué la ideología neoliberal utiliza todos los instrumentos que están a su alcance para establecer sus pautas de conducta y de pensamiento.2
Así entendemos por qué tanto interés por parte de los organismos internacionales en privatizar y regular las instituciones educativas, pues funcionan como instrumentos de control social. Por ejemplo, la educación pública en casi todo el mundo promueve que el hombre debe vivir en sociedad y por tanto debe ser solidario con los otros. La ideología neoliberal, por el contrario, promueve una concepción individualista y egocéntrica. Postula una especie de darwinismo social, donde el que sobrevive es el que se adapta con facilidad a las condiciones del sistema. Es la ley del más fuerte, del más apto. En una organización social de este tipo no cabe la solidaridad ni la preocupación por los otros. Lo que fomenta el neoliberalismo lo explica Noam Chomsky :

Además, observemos que privatizándolo todo debilitamos el peligro, es algo así como una ética con la que debemos acabar, la idea de que tú te puedas preocupar por alguien más. Un sistema público de educación se basa en el principio de que unos se preocupan por otros. Te preocupa que el joven de la calle reciba una educación. Y eso se tiene que acabar… Somos seres humanos. Nos preocupamos por otras personas. Queremos hacer cosas juntos… Nos preocupa la esclavitud infantil en Tailandia. Nos preocupamos porque una persona mayor pueda comer. Eso es seguridad social. Nos preocupamos porque otros puedan comer. Hay un gran esfuerzo en debilitar todo eso, en tratar de privatizar las aspiraciones para así controlar totalmente a la gente. Privatizando las aspiraciones estaremos completamente controlados. El poder privado va por su propio camino, el resto de las personas tiene que subordinarse a él.3
La educación se convierte en un elemento esencial para todos aquellos individuos que desean construir un mundo libre, justo y solidario. Las escuelas son espacios que están en disputa. Ahora, la mayoría de ellos cumple con la función asignada por los sectores dominantes, pero es un hecho que puede ser la vía para formar sujetos libres e independientes, capaces de reconstruir el mundo y el tejido social de la humanidad. La visión pesimista de Pierre Bourdieu o de los teóricos de la reproducción no deja mucho espacio para la esperanza. Sin embargo, a través del diálogo y la discusión se pueden encontrar senderos que configuren una forma distinta de percibir las escuelas y, en nuestro caso, la UAZ. Es decir, es pertinente plantear que son espacios donde se presentan múltiples posturas que responden a diversos intereses académicos e ideológicos. En este sentido, es indispensable dilucidar cuáles son esas posturas y qué ideas defienden, pues sólo de esa manera se puede reconstruir el quehacer de la Unviersidad.

1 Ramonet, Ignacio. “Introducción”, Pensamiento crítico vs. Pensamiento único. Madrid, 1998, Debate, p. 15.
2 El cine, la radio, la televisión, la prensa, el gobierno y los intelectuales orgánicos fomentan en la sociedad las formas de conducta y de pensamiento que se deben tener en el mundo actual.
3 Chomsky, Noam. “Asaltando la solidaridad-Privatizando la educación” en http://www.galeon.com/bvchomsky/textos/educ.html

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